Una imagen vale más que mil palabras...
¿Quién se podía esperar que José Juan Barea, jugador de los Mavericks de Dallas, se vistiera ayer con la Bandera de Puerto Rico en la celebración por el nuevo campeonato de 2011 de su equipo...?
Yo no lo esperaba...
Yo esperaba sus brincos, sus palabras de orgullo boricua, su agradecimiento a Puerto Rico, todo eso era suficiente para mí.
Pero, una bandera que una vez fue motivo de encarcelamiento para los luchadores de la INDEPENDENCIA, que el tenerla exhibiéndola era un delito, y AHORA es enarbolada frente a los gringos con ORGULLO NACIONAL, frente a sus camaradas yanquis de equipo, TODOS celebrando el triunfo CON NUESTRA BANDERA NACIONAL, y que Barea la llevara sin ese miedo a "molestar" al pitiyanquismo, lo coloca como un puertorriqueño que no sólo celebra el triunfo de un equipo sino EL TRIUNFO DE UNA NACIÓN, de la NACIÓN PUERTORRIQUEÑA...
Para José Juan Barea, nuestro abrazo NACIONAL, que sepa que no sólo triunfó para su equipo sino que lo hizo para su NACIÓN puertorriqueña...
Nos merecemos este himno, cantado por las jóvenes voces del coro de la Universidad de Puerto Rico de Humacao: Perla del Caribe.
Perla del Caribe
Jesús María Escobar
Yo te canto, Borinquén,
con todo el amor
de mi corazón.
A tu cielo y a tu mar
mi alma enamorada
así también te canta, sí.
Tibio sol
de Borinquén,
suave brisa
tropical,
te doy mi cantar,
cielo azul
de amanecer.
Canto por no llorar,
sufro por tu querer,
novia del mar y el sol
Borinquen mía
tierra de mi corazón.
Perla del Caribe
Isla del encanto
La tierra amada
a quien se canta tanto
con grato orgullo
te contempla Dios.
Perla del Caribe,
Mi Borinquén.
NOTA AL CALCE:
No es la primera vez que un atleta puertorriqueño triunfa en un equipo de USA y lo sentimos como un triunfo nuestro. En los juegos Panamericanos de 1979, Jesse Vasallo quiso competir en el equipo de natación de Puerto Rico, pero no se lo permitieron. Su sed de triunfo era tal que se reclutó en las filas del equipo nacional de USA.
Desde allí rompió records y lo elevaron al Salón de la Fama Internacional de Natación. En aquellos Panamericanos del 1979, cuando Vasallo ganó la medalla de oro y levantaron la bandera de USA tocando el himno de aquella nación, la fanaticada puertorriqueña apagó ese himno con el himno de Puerto Rico, mientras Vasallo, llorando de emoción, sacaba su pequeña bandera de Puerto Rico.
Aunque Barea juega para un equipo profesional de una ciudad en USA y no para el equipo nacional de USA, a diferencia de Vasallo, a José Juan Barea le han permitido jugar para nuestro equipo nacional de Puerto Rico y no sufrió el rechazo que tuvo Vasallo por parte de otros puertorriqueños que por envidia y mala-leche lo quisieron ver aparecer como un traidor.
A Jesse Vasallo nuestro recuerdo por haber reconocido sus triunfos como los de un BORICUA, aún frente a la maldad de los charlatanes del deporte.
NOTA AL CALCE II:
Nos imaginamos que el compañero Bloguero y MAYAGÜEZANO Kofla Olivieri está como un perro con dos rabos... Para Kofla y todos los mayagüezanos, compartimos su alegría...
NOTA AL CALCE III:
Me niego referirme a Barea como “Yei-Yei”... Él es José Juan...
NOTA AL CALCE IV:
Repito estas palabras que incluí en la columna derecha de este Blog, “Peripecias”...
“La belleza no se presenta siempre tal cual es, con su simpleza, sino que otras veces es el resultado de una gran disciplina, como el ansia constante de practicar la justicia, para ser más bellos... Para ser como ángeles... Buscar esa belleza es lo mismo que buscar la Utopía...”
Frente a la fealdad de la injusticia que se nos quiere presentar, gritamos, protestamos, agonizamos... Pero, la contemplación constante sobre esa fealdad nos vuelve insensibles, tanto, que olvidamos la belleza, la que existe y la que está por construirse.
Debemos construir esos espacios de creación humana, que nos llena el espíritu de vida, el propósito para vivir, que es hacer el bien, hacer posible lo justo, que además de gritar, protestar y agonizar, debemos cantar, bailar, sanar...
Si perdimos la fe en lo inútil, ganémosla en lo indispensable, en el Amor, en lo Utópico...”