“Sencillamente, nos prostituimos”
Sabemos, por sus propias confesiones, que Jorgito no es el único “prostituto” del GRAN PROSTÍBULO que compone el circo político COLONIAL puertorriqueño…
Pero, por si quedaba alguna duda de lo patético de su discurso, Jorgito declaró:
“Ahí es que traicioné a mis padres, a mi familia. No he dejado de pensar un día cómo pude caer en corromperme de esa manera para dañar una tradición de 100 años de mi familia.”
Esta es una ideología de “sangre azul”, que viene de los blancos europeos de alto abolengo que a diferencia de los campesinos que se curtían por el trabajo bajo el sol, a estos otros que descansaban ociosamente bajo la sombra del castillo, a través de su piel blanca se podían ver las venas “azules”…
Las “familias”, por lo tanto, heredan ese abolengo de “sangre azul” y los complejos de Jorgito parece que lo llevan a repetir que pertenece a una clase social distinta a la de otros, que tenemos “familia” con otro “pedigrí”, donde podemos tener tanto tías monjas, como tías prostitutas… o tíos sacerdotes, como tíos prostitutos…
En la familia de abolengo de Jorgito, que tiene una “TRADICIÓN” de CIEN AÑOS, jamás se había visto a un miembro “PROSTITUTO”, hasta llegar a él…
Según el discurso de Jorgito, esta sangre azul se supone le impediría ser “prostituto”, y por esto no entiende el porqué se pudo corromper, aún con la “protección” GENÉTICA que le impedía tal pecado…
Jorgito parece no reconocer su contradicción: Se confiesa como una persona que “descubrió” su PASADA falta, pero en el PRESENTE él cree que su origen es distinto al de los demás…
En su acto de “conciencia nueva” Jorgito parece haber OLVIDADO el cómo las legiones de demonios lo reclutaron para hacer la maldad. Por si se le pasó por alto, desde que fue rodeado por los “federales”, antes de su arresto, el todavía senador le advertía a sus cómplices que si a él lo hundían, entonces, él le recordaría a todos que pertenecía a una ganga mayor, a la que TAMBIÉN pertenecía tanto Keneth MacKiltock como Luis Guillermo Fortuño Burset. RECORDEMOS:
Si todavía Jorgito no recuerda cómo cayó en las garras del diablo, aquí va otro RECUERDO:
La información que sale publicada implica que a partir de hoy Jorge De Castro Font, podría cumplir tres años y siete meses si se le reducen los ocho meses que ha estado en prisión y se le reduce el 15% por buena conducta en la cárcel. Además, el juez le advirtió al condenado, que podría tener menos tiempo de prisión si sigue cooperando con las investigaciones de la Metrópoli, a pesar de que la fiscalía haya tratado de quitarle al acusado los privilegios del acuerdo anterior por entender que este no cumplió con lo acordado.
¿Debemos esperar ver a la fiscalía imperial procesar más casos de prostitutos políticos…? ¿Qué pasará con las otras “familias de 100 años de tradición” que saldrán “manchadas” con sus nuevos prostitutos…?