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viernes, 25 de diciembre de 2009

Paz…

Aprendí hace unos años atrás que el concepto de “paz” en los evangelios, más que un estado en el que la persona se somete a la no-violencia, era una manera de practicar la justicia. Y que esa práctica no necesariamente quería decir que debíamos permanecer constantemente en un estado de quietud y de silencio sino que requería que alzáramos la voz contra lo injusto.

En mi caso, aprendí que si los poetas se toman sus “licencias” para expresar lo que sienten, uno también debe tomar sus “licencias” a la hora de reclamar lo justo.

En este sentido, no veo la Navidad como una época en la que se celebra la “tranquilidad” de unas fiestas que pretenden adormecer el espíritu de la misión del niño y los regalos que recibió de los magos: oro porque era rey, incienso por su divinidad, y mirra porque sufriría la muerte. Pero no una muerte con los funerales que se le reservaban a los reyes, sino una muerte por el rechazo que sufriría por parte de los que sintieron el calor de sus denuncias; no una muerte “porque se lo buscó”, sino la muerte del que reclamaba justicia para llegar al verdadero amor.

La alegría es porque ha nacido el profeta, pero será un profeta que vino a dividir, a que se entienda que hay que separar la paja del grano, lo justo de lo injusto, y por esto, separar al que practica la justicia del que practica la injusticia. Es ESE profeta el que viene, y no sólo un niñito frágil que debamos mirar con pena, sino con fe… La alegría debe surgir de esa fe...

Deseo esa Paz para mis lectores...


PAZ EN LA TIERRA…

viernes, 25 de septiembre de 2009

Salmo 23: Para los justos…

Los lectores de este Blog, podrían pensar que el vocabulario o expresiones que utilizo me colocan una especie de “etiqueta” de malsano… No me gustan las etiquetas ni busco una que me describa. Pero, desde mi extraña “prédica” a través de mis reflexiones, surge un espíritu que me “arrastra” y lleva al lugar inevitable donde coinciden los justos, a pesar de los “defectos” en mis palabras y expresiones…

Muchos enfatizan en el “amor” como el mayor de los dones, pero olvidan que el ingrediente principal del amor es la JUSTICIA… Los “frutos” del amor se refieren a ESA JUSTICIA: si NO existe la JUSTICIA NO existe el AMOR… Un amor sin justicia, NO es amor…

En uno de mis pasados comentarios donde respondía a otro, escribí:

Ojalá que al final, todos sean solitarios luchadores con criterio propio y que coincidamos en todas las luchas sin que nadie nos tenga que convocar, que la NECESIDAD DE JUSTICIA sea la que anuncie aquella gran cena, como reza aquel salmo: “Me pondrás en una gran mesa, frente a mis enemigos”


Hacía referencia al Salmo 23, que reza:

Salmo de David.
El Señor es mi pastor,
nada me puede faltar.
Él me hace descansar en verdes praderas,
me conduce a las aguas tranquilas
y repara mis fuerzas;
me guía por el recto sendero,
por amor de su Nombre.
Aunque cruce por oscuras quebradas,
no temeré ningún mal,
porque tú estás conmigo:
tu vara y tu bastón me infunden confianza.
Tú preparas ante mí una mesa,
frente a mis enemigos;
unges con óleo mi cabeza
y mi copa rebosa.
Tu bondad y tu gracia me acompañan
a lo largo de mi vida;
y habitaré en la Casa del Señor,
por muy largo tiempo.



…Amén