jueves, 18 de junio de 2009

La otredad del puertorriqueño: ¿Quiénes no son de aquí…? - Parte III




“Patria” versus “Nación”: Otredades de la Metrópoli española y la Metrópoli anglosajona y; el ejército que dividió la nación puertorriqueña.


El evento de la emigración es un fenómeno natural desde que el ser humano es ser humano. Mientras que la “nación” es un concepto muy reciente en la historia de la humanidad, y en cierto sentido, es una construcción social, política y económica que trata de crear fronteras para acaparar recursos (“Naciones y nacionalismo desde 1780” de Eric Hobsbawm).

Antiguamente, cuando los recursos en ciertas fronteras eran escasos, entonces las poblaciones se movían de un área y si existían condiciones para la convivencia común, o sea, si los recursos eran muchos y la población cercana al recurso era poca, al igual que poca era la población lejana que se acercaba al recurso, entonces la movilización hacia otra área y la convivencia era viable.

En lo que hoy conocemos como España, convivían poblaciones judías, moras y cristianas, sin mayores conflictos… Hasta que Isabel, “la Católica”, estableció un nuevo concepto de “patria”, donde se descartaba tanto al moro como al judío… y esa convulsión social coincidió con los viajes de Cristóbal Colón al recién conocido continente americano, o la confundida “India”… No sería extraño pensar que gran parte de esa comunidad marginada en la nueva España católica, llegaría en escapada a este nuevo mapa que ampliaba la sed europea…

Lo mismo ocurrió con los USA que expandieron su territorio desde el este hacia el oeste, asumiendo una idea en su imaginario de que dicha expansión era parte de su “destino” como “nación”. Esta expansión política y económica aplastó a muchas culturas indígenas, así como la “conquista” española aplastó a muchas culturas en el “nuevo” continente americano. En este sentido, este tipo de “emigración” se manifestó de facto como una INVASIÓN…

Y aquí es que debemos distinguir el fenómeno de la emigración de los puertorriqueños a USA… La INVASIÓN de los USA a Puerto Rico creó un nuevo espacio colonial, donde enantes estaba plagado por los organismos, políticos, económicos y culturales de España. A través del tiempo, bajo el régimen español, la población mayormente de la Metrópoli fue pasando a un segundo plano, creando un nuevo sector poblacional “criollo” que poco a poco fue ignorado por la Metrópoli y en nuestro caso, a la hora de las invasiones “extranjeras” como las inglesas u holandesas, advino un protagonismo guerrerista del “criollo”, y se fue construyendo además un enclave de subsonciencia patria puertorriqueña.

El arraigo a la tierra se fue afincando desde ese podio de la defensa contra el “extraño”. Sin embargo, ¿qué intereses defendían aquellos pobladores de Puerto Rico…?; ¿los de España…? Y si España era defendida desde esta isla, ¿por qué a la hora de España enviar soldados de “allá” hacia “acá”, “aquellos” recursos eran “tímidos” y no arriesgaban sus vidas, en cuanto a números, como los de “acá”…? Esa “otredad”, se manifestó en el riesgo de la vida en las batallas contra los invasores, y en otras manifestaciones culturales, fue creando en Puerto Rico una nueva conciencia de que los de “aquí” eran distintos a los de “allá”…

Por eso, a partir de esas invasiones del siglo 18 y 19, se dice que se fue construyendo una “conciencia de PATRIA”… Este proceso de construcción cultural y nacional no se daba de un día para otro y fue entonces, cuando la patria puertorriqueña estaba en un proceso de construcción dentro del coloniaje español. En ese proceso de construcción, los USA invaden a Puerto Rico y nos toman como una nueva Metrópoli…

Anteriormente dije, “conciencia de PATRIA”, porque ese era el concepto que desarrollamos en el espacio de la colonia española. El concepto “PATRIA” tiene su raíz en el término “padre”, o “paternidad”, lo que define en el imaginario de la construcción de una agenda para el nuevo país descolonizado una pregunta, o problema, como constructo teórico-científico: ¿quién es nuestro “padre” o nuestra “PATRIA”…? o; ¿A quién le debemos la “paternidad”, para honrarla, como dicta el mandamiento: “Honrarás a padre y madre…”?; ¿a España…?; ¿o a Puerto Rico…? Algunos, para separar a los intereses políticos de España de lo intereses de Puerto Rico, le decían entonces a la Metrópoli: la “MADRE” patria, que es lo mismo que decir, “la madre del padre…”, que sería un aforismo que se refiere a la “abuela”…

Sin embargo, la nueva Metrópoli de 1898, los USA, vino a Puerto Rico con otro imaginario de país: La “NACIÓN”… Y ese término se refiere al lugar donde se NACE… Claro, el extranjero ama al lugar donde nace, y además NO nace “AQUÍ”, sino “ALLÁ”, por lo tanto, la nación del extranjero está allá, ¿y la nuestra…?

Es aquí que los nuevos colonizados asumen otro imaginario de liberación “contestatario”: si los de “allá” son una “nación” y nosotros somos distintos a ellos, entonces, nosotros somos OTRA “NACIÓN”… Nuestra nación se define de nuevo en la “otredad”… Pero esa “otredad” es muy distinta a la “otredad” que teníamos con España. Lo que somos depende en gran parte de lo que es la Metrópoli: para definirnos como “distintos”, partimos de la premisa de quién es el “otro”. En este sentido, la DEPENDENCIA colonial invade hasta la conciencia patria porque para definirnos “necesitamos” del “otro”.

No sé si sea atrevido al decir esto pero, creo que en su origen, el concepto “patria” mayormente tiene lazos con la concepción del discurso de un estado identificado con los medios de producción de estructuras económicas feudales-agrícolas y, el término “nación” está más atado a los medios de producción indistriales-capitalistas, quizás por un asunto de perspectiva temporal o histórica en cuanto a proyecto de país, según lo iban definiendo los teóricos o filósofos de la política.

La genialidad del discurso de Pedro Albizu Campos, residía en esa metamorfosis de agenda política: antes, la “PATRIA” prevalecía en el verbo de los defensores de la liberación colonial, mientras que en los 1930’s y los 1940’s, el término “NACIÓN” prevalecía en la nueva lucha anticolonial contra la nueva Metrópoli.

No es casualidad que la figura de Pedro Albizu Campos haya coincidido con la época de esa “fiebre” de emigración de puertorriqueños a la Metrópoli. La situación colonial en aquella época no aguantaba más presión y el poder político colonial NECESITABA una válvula de escape social, económica, pero más que nada, POLÍTICA.

En este sentido, la emigración de puertorriqueños a los USA era análoga a la estrategia nazi de transportar judíos en trenes hacia los guetos… pero con un grado de mayor sofisticación.

El gobierno de la Metrópoli NO estaba ajeno a la situación social del puertorriqueño. Cualquiera pensaría que alguna agencia que se dedicara al bienestar social, dentro de ese gobierno, se encargaría de documentar y estudiar la pobreza de Puerto Rico. Sin embargo, fue una división llamada “Office of War Information” quien documentó la pobreza en Puerto Rico y los lugares donde emigrarían los pobres a los USA. Tal misión de documentación fue encomendada al fotógrafo Jack Delano.

Es decir, el gobierno colonial, que estaba manejado directamente por las fuerzas armadas de los USA, sabía desde el principio de la década de los 1940's a dónde se movilizarían los sectores pobres de Puerto Rico para “acomodarlos” en su territorio, y la documentación que recopiló en sus archivos evidencian una planificación sistemática para movilizar una masa de la población puertorriqueña hacia los USA.

Pero, esa planificación militar era un evento “natural” si vemos que el gobierno de Puerto Rico estaba entregado a la milicia de USA, ya que los gobernadores pertenecían al propio ejército de la Metrópoli.

Los puertorriqueños que salieron de aquí para allá, en esa gran emigración, se llevaron en su imaginario hasta los asesinatos de nacionalistas en el 1935 bajo el manto del Coronel de la Policía de Puerto Rico, Francis E. Riggs, quien fue luego ajusticiado por otros dos nacionalistas, que lo esperaban a su salida de una misa de la Catedral.

En marzo de 1937, ocurre la Masacre de Ponce, donde la policía asesina a 21 manifestantes nacionalistas desarmados, y a algunos transeúntes, incluyendo a una niña de 7 años, y además hieren a unas 200 personas, en un tiroteo que duró unos 15 minutos. Esa masacre fue avalada por el gobernador norteamericano de Puerto Rico, Blanton Winship, quien fuera sacado del cargo en el 1939 después que el congresista de USA, Vito Marcantonio, le formuló cargos en Nueva York.

Su sucesor en el puesto es otro militar norteamericano llamado William D. Leahy, quien se encargó entonces de armar un plan para calmar los ánimos de lucha política en Puerto Rico. Es aquí donde el Partido Popular Democrático (P.P.D.) empieza a tomar un protagonismo en la política, y es bajo Luis Muñoz Marín que se da gran parte de la emigración de los puertorriqueños a USA.

Juan González, el autor del libro “Harvest of Empire: A History of Latinos in America”, fue entrevistado por Amy Goodman para Democracy Now, junto a Juan Manuel García Passalacqua, el 22 de marzo de 2007, con motivo de la conmemoración de la “Masacre de Ponce”, también conocida como la “Masacre del Domingo de Ramos”, por haberse celebrado el primer día de la Semana Santa, aquel 21 de marzo de 1937, 50 años antes de la entrevista. González leyó una parte del libro:

After the Palm Sunday Massacre, hysteria and near civil war swept the island. Nationalists were hunted and arrested on sight. Some headed for exile in New York City or Havana. Graciela, our family’s only Nationalist Party member, decided that nothing could be won by fighting the Americans. With Albizu [Campos] in jail and the Nationalist ranks decimated, she abandoned the party.” And, of course, within a few years, most of my family then came to the United States.


Esa violencia en la defensa de la nación puertorriqueña, con un jefe de la policía de la Metrópoli que pertenecía a la milicia de USA, y de gobernadores militares, fue la que llevaba gran parte de los emigrantes puertorriqueños a los USA, de los años 1930’s 1940’s y 1950’s. Las estructuras políticas de la colonia estaban llenas de burócratas y militares norteamericanos, y el gobierno de Luis Muñoz Marín y su P.P.D. facilitó una “transición” para cambiarle la cara a la colonia.

Es decir, los puertorriqueños emigrantes de aquellos años 1930’s y 1940’s se llevaron en su imagen de Puerto Rico a los USA, un país gobernado POR MILITARES desde el 1898, donde la enseñanza en un pueblo de habla hispana se brindaba en el idioma inglés, para aterrizar, o desembarcar, en la Metrópoli que era regida por un gobierno civil. Pero, el puertorriqueño que llega allí en esas condiciones, se da cuenta en su llegada, que aquel gobierno “civil”, no aceptaba en su espacio a los civiles puertorriqueños y que el primer espacio de poder que tenía que luchar era el racial, en frente de los yanquis blancos, pero también en frente de los italianos, o de los negros, que se agrupaban a su vez en sus distintos guetos.

Algunas personas piensan que a la llegada de los norteamericanos en 1898 se instituyeron unos organismos gubernamentales guiados por la ideología democrática. Pero la realidad era que la colonia era manejada directamente por el ejército desde el puesto de gobernador y fue la lucha de los nacionalistas la que despertó en el entorno social esa confrontación, que a la larga fue acallada con una infraestructura colonial con un gobierno civil, donde los puertorriqueños serían los que acapararían los puestos de mando, para manejarle la colonia a los USA.

La transición del puertorriqueño de la Isla a USA de esa época, se dió en un contexto de un gobierno militar colonial en la Isla a otro de gobierno civil en el “inland” de la Metrópoli. En la Isla, en la colonia con el gobierno militar de USA, el puertorriqueño era un extraño en su propia tierra, era el “otro”; mientras que allá, en los guetos de USA, el puertorriqueño pasó a ser también “otro”.

Antes, bajo el domino español, los puertorriqueños debatían cuál era la “patria”. Luego, las condiciones de la colonia bajo el régimen de USA se tornaron insoportables a partir de la pobreza generalizada y como “remedio” al lío sesgaron la población de tal manera que en la Isla, los puertorriqueños debatirían la “nación” en unos términos distintos a los puertorriqueños que emigraron a USA. No debemos olvidar que esta movilización, más que un proceso de búsqueda de oportunidades, por su masividad, fue armado a partir de los organismos gubernamentales de la Metrópoli, y este nuevo ingrediente, que NO tienen otros movimientos poblacionales, atan inevitablemente el nudo de la definición de la “nación”, con una soga de dos extremos: la conciencia de los puertorriqueños de la Isla con la conciencia de los puertorriqueños emigrantes en USA.

Todavía nos falta una cuarta parte en esta reflexión que carga con la constante pregunta: ¿Cómo se define la “nación puertorriqueña” en estas circunstancias...? Allí trataremos si el asunto del idioma y la “raza” es uno relacionado a la “definición de nación puertorriqueña”…

Mientras tanto, presentamos una canción dedicada a los eventos del ajusticiamiento de Francis E. Riggs, escrita y cantada por Roy Brown…

martes, 16 de junio de 2009

La otredad del puertorriqueño: ¿Quiénes no son de aquí…? - Parte II



Debido a una controversia en dos Blogs hermanos, uno de aquí, en Puerto Rico, y otro de allá, en los USA, decidí comenzar una serie de reflexiones dirigidas al fenómeno de la emigración de los puertorriqueños a los USA.

Reflexiono desde una perspectiva muy limitada, tratando de ponerme en el lugar histórico de un evento catastrófico sin precedentes: el sangrado de la mitad de la población puertorriqueña desde el contexto de una colonia hacia las fauces de la bestia...

En la primera parte presenté ligeramente el aspecto cultural como parte del imaginario que se llevaron los de aquí hacia allá. Reconozco que el puertorriqueño, en esa gran emigración del pasado siglo XX hacia los USA, se llevó en su imaginario mucho más que sus canciones, específicamente una imagen en su subconciente de la lucha política colonial de la época. Pero, antes de tocar ese punto, tenemos que referirnos al evento histórico que yo llamo “catastrófico”: la emmigración de la mitad del país hacia la Metrópoli. Utilizo el término “catastrófico” para acentuar que frente a otras circunstancias similares, este caso no tiene precedentes a nivel mundial en cuanto al movimiento demográfico. Y la gran pregunta que trataremos de contestar luego de la referencia histórica que haremos en este espacio: ¿Cómo se define la “nación puertorriqueña” en estas circunstancias...?


Una cita histórica…


Antes de abundar acerca de esta controversia, citaré una parte del libro de José Manuel García Leduc, “Apuntes para una breve historia de Puerto Rico: Desde la prehistoria hasta 1898”, pp. 29-31, Isla Negra Editores. No pretendo decir que este es en su totalidad un libro “fiel” a la historia, a ver qué significa “fidelidad” en el caso de los libros de historia que para eso tenemos a una Ivonne Acosta para discutir acerca de este asunto…

La cita de García Leduc se reduce a un asunto que se ignora en gran parte de la población de Puerto Rico: a partir de la gran emigración de los puertorriqueños a los USA, la historia de Puerto Rico se ha sesgado y con ello la comprensión de la “otredad”. La génesis de esta emigración fue político-económica y sirvió como válvula de escape a un malestar generalizado en una época donde prevaleció la ebullición de una confrontación de fuerzas de liberación puertorriqueña en contra de la Metrópoli.

Esta gran emigración sirvió como una válvula de escape para enfriar la convulsión creada por gobernadores militares de los USA en Puerto Rico, y como parte de la fabricación de la mítica etiqueta de “éxito” que tiene esa nueva etapa colonial bajo el régimen conocido como el Estado Libre Asociado (ELA).

Esboza García Leduc:

La población de Puerto Rico era de 3 millones 522 mil (3,522,000) habitantes de acuerdo al censo realizado en 1990. Se estima que la población debió incrementar a 3 millones 700 mil (3,700,000) en 1995. El área urbana mayor es la de San Juan con cerca de 500 mil habitantes; mientras que Ponce, Mayagüez, Bayamón, Carolina y Caguas son las otras áreas urbanas principales con 100 mil o más habitantes respectivamente. La trayectoria histórica de la población de Puerto Rico a partir de la dominación española y después de la rápida decadencia de la población indígena, manifestó el siguiente patrón: reducción en el siglo XVI; estancamiento en el siglo XVII; lento crecimiento hasta las décadas finales del siglo XVIII; rápido crecimiento en las décadas finales del siglo XVIII; y de crecimiento desde el siglo XIX hasta el presnte. En 1899 la población de la Isla se aproximaba al millón de habitantes (953,243 habitantes); o sea, que la población se ha multiplicado más de tres (3) veces, por lo menos, durante el siglo XX.
Estas cifras no toman en consideración la emigración de miles de puertorriqueños al extranjero, sobre todo, a los Estados Unidos. El demógrafo Jorge Duany señala que: “Puerto Rico tiene el dudoso privilegio de poseer una de las tasas más altas de emigración en el mundo. En 1990, casi el 44 por ciento de la población de origen puertorriqueño vivía en los Estados Unidos: 2.7 millones de personas, comparadas con 3,5 millones en la Isla. Ningún otro país, con excepción de Irlanda en el siglo XIX, ha sostenido un flujo de emigrantes tan masivo y prolongado en la historia reciente.” (Duany, 1997, p. 7) En otras palabras, que bajo cualquiera consideración la emigración es uno de los fenómenos sociales más relevantes en la historia de Puerto Rico durante el siglo XX. La emigración se inició a principios del siglo pero fue más numerosa a partir de los 1940 y sobre todo después de la Segunda Guerra Mundial (cerca de 1939-1945) debido a la decadencia de la industria azucarera- basada en los monopolios latifundistas, principalmente, de capital foráneo.
La mayor parte de esa emigración se dirigió, originalmente, al nordeste industrial de Estados Unidos a las provincias (estados) de New York, New Jersey, Pennsylavania, Connecticut, Massachussetts, Illinois y Ohio, principalmente; pero en años recientes se ha dirigido, cada vez más, a otras provincias (estados) como Florida, California y Texas. Una mención especial merece la emigración de puertorriqueños de las islas-municipios de Vieques y Culebras a las Isla Vírgenes- colonias de los Estados Unidos-, sobre todo, a la isla de Santa Cruz. Esta emigración se dio debido a la apropiación forzosa- expropiación- de la mayoría de las tierras de ambas islas-municipios por la Marina de Guerra de los Estados Unidos durante y después de la Segunda Guerra Mundial. El cuerpo castrense estadounidense ya se vio forzado a salir de Culebras y actualmente el pueblo puertorriqueño- unido, posiblemente, como nunca antes- reclama su salida inmediata de Vieques.
La emigración estacional fue otra manifestación importante de la emigración puertorriqueña debido a que constituyó un componente básico de las estrategias económicas desarrollistas implantadas en Puerto Rico con la hegemonía política de Luis Muñoz Marín y el Partido Popular Democrático (P.P.D.) a partir de los 1940. Esta fue, básicamente, una estrategia para conjurar artificialmente el crónico desempleo que entonces existía en la Isla. La emigración estacional consistía en en el “movimiento anual de grandes contingentes de trabajadores puertorriqueños a las fincas de Estados Unidos durantes las épocas de siembra y de cosecha de ciertos productos agrícolas.” El gobierno de Puerto Rico hasta organizó un Negociado de Empleo y Migración para encargarse de la emigración estacional anual de miles de trabajadores agrícolas puertorriqueños que durante ciertos meses del año iban a los Estados Unidos a trabajar y después regresaban a sus hogares a Puerto Rico. Si bien es cierto que miles de trabajadores puertorriqueños levantaron sus familias participando de la emigración estacional, no es menos cierto que fueron sometidos, frecuentemente, a condiciones inhumanas de trabajo y las inseguridades de empleo asociadas a ésta. (Nieves Falcón, 1987, pp. 9-17)
En 1960 se inició un reflujo migratorio con el regreso de algunos de los que habían emigrado en las décadas anteriores a la Isla. No obstante, los puertorriqueños (o sus descendientes) en los Estados Unidos eran más de 2 millones 500 mil (2,500,00) en el 1990. El hecho apunta a un fenómeno más complejo que es el movimiento bidireccional de puertorriqueños entre Puerto Rico y Estados Unidos. Jorge Duany señala al respecto que: “En la segunda mitad del siglo XX, este tráfico bidireccional ha adquirido dimensiones extraordinarias en la medida en que una alta proporción de personas se desplaza entre ambos territorios sin intenciones de residir permanentemente en ninguno de ellos. Sin exagerar el monto de este flujo pendular, es previsible un aumento en el número de puertorriqueños que se percibe y comporta como conmuters, es decir, como pasajeros de ida y vuelta en la famosa “guagua aérea” de Luis Rafael Sánchez. (Duany, 1997, p. 26)


La complejidad de la emigración del puertorriqueño a los USA se debe mirar desde el lente político de una COLONIA que padece por su condición y es desangrada para llevar parte de su alma a los guetos de USA.

En este sentido, los puertorriqueños de “acá” debemos ver a los de “allá” con una compasión y un mejor entendimiento. La “nación” puertorriqueña se tuvo que ver obligada a definirse en dos espacios…

La jueza Sonia Sotomayor, quien es el motivo para que esta discusión de la emigración aparezca en este Blog, es parte de ese complejo contexto histórico de la “otredad” del puertorriqueño. Somos “otro” aquí en la Isla, y somos “otro” allá, en las fauces de la bestia…

No hemos terminado… Esta reflexión todavía continuará…

Mientras el hacha va y viene, observen este reportaje de un avión que llevaría más rápido a los puertorriqueños a Nueva York: negocio redondo…

lunes, 15 de junio de 2009

La otredad del puertorriqueño: ¿Quiénes no son de aquí…? - Parte I

El imaginario que se llevaron los de aquí hacia allá…



Hace unas dos semanas leí una controversia acerca de la nominación del presidente de USA para que se nombre a la jueza Sonia Sotomayor como una de las juezas en el Tribunal Supremo de USA, en dos Blogs que reviso constantemente: “Coloquiando con Don Segundo y Doña Bianca” y, “Poder 5”. Había prometido abundar en este Blog acerca de la controversia allí expuesta. Sin embargo, lo haré a partir de unas premisas que no se consideraron en la controversia debido a que el espacio de los comentarios es muy corto.

Sigo creyendo que somos una colonia de los USA, y que la Metrópoli, al mantener este régimen, mantiene al puertorriqueño en una condición de ilegalidad frente a las otras naciones del mundo. Sin embargo, también creo que todas las naciones del mundo tienen sectores sociales que no gozan de la justicia del Estado, y que en el interior de cada nación existen muchas razones por las cuales esos sectores tienen que luchar.

Por otro lado, el fenómeno de la emigración de los puertorriqueños a los USA no tiene precedentes en la historia mundial, ya que implicó la “mudanza” de prácticamente la mitad de la población de la colonia hacia la Metrópoli. Por esto, ESA emigración no fue una simple “mudanza” sino que desgarró parte de nuestra conciencia colectiva para llevarla a lo que yo me he referido como “las fauces de la Bestia”… Los puertorriqueños no fueron llevados a los USA como unos simples individuos sino como una COLECTIVIDAD SOCIAL, como un grupo, como un “racimo” con su “mancha de plátano”…

Mientras aquí, en Puerto Rico, cantábamos la canción “Esos no son de aquí” de Rafael Hernández como un himno de identidad, allá, en los USA, nuestros hermanos la cantaban como un vínculo de identidad cultural que los identificaba con su puertorriqueñidad, frente al embate racista de aquella nación.

Ayer, como en otros años, los puertorriqueños se tiraron a las calles de Nueva York a celebrar su puertorriqueñidad. En un principio, esta marcha, o parada, se asumía como una confrontación ante el discrimen, pero más que una protesta, se asumía como una CELEBRACIÓN. La cantidad de personas que asisten a esta parada ha crecido si la comparamos con las primeras: Nuestros hermanos de “allá”, han tomado las calles mucho antes que nosotros “acá”…

Esta reflexión es muy larga y por esto la he dividido en varias partes. Mientras tanto, recordemos parte del imaginario que muchos puertorriqueños se llevaron a los USA con la música de Rafael Hernández:



Esos no son de aquí
de Rafael Hernández


Para los americanos,
América es lo mejor.
También dicen los cubanos,
Cubita bella es la flor.
Cada cual con su derecho,
y yo con el mio también.
Lo mejor que Dios ha hecho
es mi linda Borinquen.
Lo mejor que Dios ha hecho
es mi linda Borinquen.

Los que dicen "yes my dear",
Esos no son de aqui.
Los que dicen “ba'bería”,
Esos no son de aquí.
Los que dicen “guajirito”
Esos no son de aquí,
Y los que dicen “jibarito”,
Esos si, esos si.

La canción de la paloma,
Esa no es de aquí.
El son de la chambelona,
Ese no es de aquí.
Y la cumbia panameña,
Esa no es de aquí.
Y la danza borinqueña,
Esa si, esa si.

Los que dicen “ándale”,
Esos no son de aquí.
Los que dicen "chiao che",
Esos no son de aquí.
Los que dicen “ay manito”,
Esos no son de aquí.
Los que dicen “ay bendito”,
Esos si, esos si.

Los que comen con ají,
Esos no son de aquí.
Los que toman Daiqurí,
Esos no son de aquí.
Los que comen tamalitos,
Esos no son de aquí.
Y los que comen cuchiflitos,
Esos si, esos si.

jueves, 11 de junio de 2009

La “soberanía” de Héctor Ferrer es la misma soberanía de Aníbal Acevedo Vilá…

¡Adivinen qué…! Estuve leyendo la edición de Claridad, del 11 al 17 de junio de 2009, y me encontré con una columna muy reveladora… Sigo “atado” a esta lectura porque su mote es: “El periódico de la nación puertorriqueña.”

Se intitulaba la columna: “El Consejo General del PPD y el engaño sobre la soberanía”; y estaba escrita por Ángel Israel Rivera, que es Catedrático del Departamento de Ciencia Política, Facultad de Ciencias Sociales, del Recinto de Río Piedras de la Universidad de Puerto Rico y autor del libro Puerto Rico ante los retos del siglo XXI: Cambio económico, cultural y político en los inicios del nuevo siglo.

Dice el “catedrático”, refiriéndose al “presidente transitorio del PPD”, Héctor Ferrer:

¿Cómo es que se puede defender la nacionalidad y la cultura de este Pueblo y al mismo tiempo rechazar que ese mismo Pueblo disfrute de la soberanía nacional a la que tiene derecho? O se parte de la premisa que Puerto Rico es una nación con un derecho reconocido internacionalmente —y por el propio Congreso de Estados Unidos— a su autodeterminación nacional y se busca, en consecuencia, ejercer el derecho a la soberanía nacional, o se pretende apocar a los puertorriqueños para que sólo sean un “grupo étnico minoritario” dentro de Estados Unidos, que no pueda aspirar sino a más dependencia. Las dos cosas al mismo tiempo son incompatibles y mezclarlas sólo refleja la intención del engaño.


Es decir, desde un principio, el “catedrático” personaliza las posturas en el PPD, aduciendo que es Héctor Ferrer quien impulsa una postura contradictoria.

Afirma muy certeramente el “catedrático”:

“La soberanía de Estado” o “soberanía nacional” no es otra cosa que la misma soberanía popular traducida a los poderes reales que tiene el Gobierno que elige ese Pueblo soberano. Por lo tanto, decir que se apoya la “soberanía popular” pero no la de estado o “nacional” deja claramente en ridículo a quien tal cosa diga, porque eso es como decir que un Pueblo tiene soberanía para elegir un estatus y un gobierno, pero que el estatus y el gobierno elegido puede quedarse sin poderes y sin representación oficial en el mundo, y por lo tanto, seguirá siendo colonial y territorial. No olvidemos que el supuesto líder del PPD ha dicho varios segundos antes que su partido quiere un ELA que NO SEA territorial ni colonial. ¿En qué quedamos?


Pero, de nuevo, el “catedrático” personaliza esta postura contradictoria en la figura de Héctor Ferrer, olvidándose de las posturas del pasado presidente, que NO era “interino”, Aníbal Acevedo Vilá. Oigámoslo de nuevo en sus cantinflescas expresiones ante la ONU…



Al final de la ponencia ante la ONU, Aníbal dice:

Soberanía que ustedes muy bien saben, no es sinónimo de independencia, sino que lo que significa es el poder de un pueblo para tomar las decisiones ÚLTIMAS sobre su futuro. Con ella el pueblo de Puerto Rico podrá optar por el desarrollo del Estado Libre Asociado, la estadidad federada o, la independencia: a esos derechos nunca se renuncia.


Escuchen bien: “decisiones ÚLTIMAS…” Es decir, que decidir acerca del estatus de Puerto Rico significaría que el problema COLONIAL estaría resuelto definitivamente, sin lugar a dudas de que se ha terminado con la relación COLONIAL entre USA y Puerto Rico… Pero, PERO, con la “soberanía” de Aníbal, el pueblo NUNCA renunciará al “derecho” de definirse… ¿Hasta cuándo…? Mientras exista un ELA que se “desarrolla”, el pueblo puede decidir entre la independencia y la estadidad federada. Peor, Aníbal estipula que la estadidad federada ES UN DERECHO… Así que podemos decidir por un estatus donde NUNCA desaparecerá la infancia, donde la in-definición es un asunto permanente, donde el niño sólo dice lo que quiere ser “cuando sea grande” sin que tenga la posibilidad de romper con su dependencia, una especie de “complejo de Peter Pan”… (Sería interesante estudiar si el propio fundador del ELA, Luis Muñoz Marín, padecía de este síndrome de Peter Pan, y si esta condición de la psiquis era análoga al estatus que él mismo propuso para el país-colonia…)

Aníbal, ante la ONU, NO se conformó con esta cantinflada de un estatus que se desarrollaba en la in-definición, sino que le añadió un dilema inexistente al decir:

La coyuntura es clara: o el gobierno de los Estados Unidos engaña al pueblo de Puerto Rico y al mundo en este momento en su reciente informe de Casa Blanca, o nos engañó a todos en 1953. Cualquiera que fuera el caso, es menester que la Asamblea General exija una explicación y acciones con carácter de urgencia.


Los dilemas se distinguen porque una afirmación descarta a la otra: o el objeto tiene una condición, y si no la tiene, es porque tiene otra única condición… Sin embargo, este “dilema” de Aníbal es inexistente, porque los mentirosos pueden mentir en más de una ocasión… El Imperio mintió en 1953 y TODAVÍA sigue mintiendo al NO admitir que Puerto Rico es una COLONIA, mientras que al mismo tiempo trata al país como tal…

Y para cerrar con broche de oro, Aníbal define el ELA ante la ONU de la siguiente manera:

…el Estado Libre Asociado basado en la soberanía asociada con los Estados Unidos…


El “catedrático” del periódico Claridad implica que anteriormente, en el PPD ha existido un liderato distinto al de Héctor Ferrer en relación al asunto del estatus:

La claridad de la intención de engañar viene demostrada por el hecho de que estos administradores actuales del PPD no son personas ignorantes sino que muchos de ellos son abogados que conocen el Derecho, el constitucionalismo y algunos estudiaron Ciencia Política. No se trata, pues, de impericia sino de malicia. Engañar a su propia gente haciendo malabares cantinflescos con el concepto de soberanía es desconocer que amplios sectores de la base electoral actual del PPD son ciudadanos inteligentes y educados, a quienes no se les puede engañar fácilmente como en otros tiempos. Para ganar el respaldo y la legitimidad en la base electoral del PPD, para que en 2012 no haya una abstención electoral más elevada que en 2008, no basta con admitir, como admitió el presidente temporal de esa colectividad, que el partido está desvinculado de su base. Hay que ir más allá para aprender qué piensa sobre esto su propia gente y, sobre todo, hay que no mentirle descaradamente.


¿“ administradores actuales” del PPD…? Desde Luis Muñoz Marín, hasta el mismísimo Aníbal Acevedo Vilá, y este actual presidente del PPD, que el “catedrático” llama “interino”, TODOS se han sostenido en las mismas contradicciones que apoyan el vaivén ideológico de los que quieren justificarle a USA que NO somos una colonia, y que si lo fuésemos, ellos acaparan con el “derecho” que tenemos a la in-definición…

La tesis del “catedrático” sostiene además que existe una “base” del PPD que NO piensa igual que Héctor Ferrer… Este es el nuevo discurso “táctico” de un sector del independentismo: convencer a la “base” de los populares de que dejen de seguir a su liderato cantinflesco. Al final, hasta los llamados “soberanistas” del PPD serán llamados a capítulo para que se abracen mutuamente a las cantinfladas, porque según ellos, “el PPD es la casa grande”, donde cualquiera puede definir el ELA a su antojo…

No es que yo cree en el dogmatismo, pero el independentismo pierde su tiempo al esperar convencer a la “base” del PPD a que abandone la in-definición, cuando ESA “base” NO se quiere desprender de la “unión permanente” que le provee la ciudadanía de USA…

Y los “catedráticos”, ¿creerán que es suficiente con el discurso…? Existe una máxima evangélica que aplica en este caso: “Por sus frutos los conoceréis…” La ACCIÓN que trasciende el discurso es la que determina el derrotero…

Mi pregunta constante me golpea la mente: ¿Por qué Claridad se hace llamar “El periódico de la nación puertorriqueña.”, en vez de llamarse “El periódico de la INDEPENDENCIA puertorriqueña.”…? Un sector del independentismo, por miedo a caer mal, ha renunciado a declarar SU palabra “INDEPENDNCIA”, con tal de “coincidir” con las palabras de otros, las palabras que los otros tergiversan, como la palabra “soberanía” o la palabra “nación”…

sábado, 6 de junio de 2009

La marcha del 5 de junio de 2009: Lo pedagógico debe superar a lo demagógico

Si comparamos la asistencia de esta marcha con la asistencia de la pasada marcha del 1ro de mayo pasado, entonces podríamos decir que esta última fue más concurrida. Como diría Ricardo Santos, ex-presidente de la UTIER, esta marcha superó en número a la pasada por dos o tres veces… En este sentido, en el de asistencia, la marcha fue un éxito.

Sin embargo, los elementos que convocaron a esta masa fueron tan diversos, que todavía no veo si esto se traduce en una oposición ELECTORAL contra Fortuño y el PNP, ya que en este país se ha construído una oposición ELECTORAL de DOS partidos: el pase cíclico de batón entre el PNP y el PPD. Este péndulo entre los dos aliados a las clases privilegiadas que les pagan sus campañas electorales, ese es EL problema a la hora de hablar del poder que se concentra en el gobierno, un gobierno COLONIAL, que utiiza el evento de las elecciones como una forma de legitimar un sub-espacio de “legalidad”, en un espacio ilegal como lo es el colonialismo.

Lo bueno es que las políticas de neoliberalismo son condenadas visiblemente en las masas convocadas porque estas son las que sufren sus consecuencias, pero lo malo es que no tenemos un organismo político-electoral que congregue esa combatividad.


Los bonistas ensayaron ya este plan neoliberal con el gobierno de Aníbal y ahora lo “refinan” con el gobierno de Fortuño.

Sería un error tratar de detener el análisis en el espacio de lucha entre los partidos políticos en Puerto Rico. Para superar el espacio de este submundo, debemos utilizar un periscopio: ¿a quién le pertenece el macro-plan…? Para mí, los partidos azules y rojos son unos distractores que nos arrastran a que veamos el conflicto desde un micromundo, de manera que nos organicemos social y políticamente a partir de dos prismas disfuncionales: uno que sólo refleja el color rojo y, otro que sólo refleja el color azul. En este sentido, el gobierno de Fortuño es una continuidad del anterior gobierno de Aníbal.

El gobierno de Fortuño, al igual que otros gobiernos anteriores, ven esta movilización del 5 de junio, y la anterior del 1ro de mayo, y otras anteriores, desde una perspectiva electoral. Aunque el objetivo inmediato de las protestas no es levantar un ánimo electoral en contra del gobierno actual, al final del camino, la respuesta gubernamental frente a la molestia puede levantar una suspicacia en el ánimo del elector, si el gobierno no hace caso a los reclamos de las masas.

Es decir, aunque en este evento de la marcha del 5 de junio se convocó para que el actual poder político que controla el gobierno actúe a la altura de una de sus promesas, específicamente que no botaría o desplazaría a ningún empleado público, la terquedad del PNP frente a este reclamo podría costarle las elecciones… a menos que…

Y aquí es que está el “a menos”: a menos que ESA oposición NO tenga la capacidad de COMPACTAR las masas para convencerlas de que tienen una mejor alternativa ELECTORAL.

Si el PNP de Fortuño entiende que las heridas de la oposición son tantas, que aún con el malestar es imposible que los derroten en las elecciones generales del 2012, entonces NO habrá cambios en esa política. En los círculos mediáticos del análisis político “light”, se riega el sin sentido de que esta es una situación que antes NO se había dado. Sin embargo, aunque esto es cierto si nos referimos al asunto de la “magnitud”, o de la cantidad de personas que ahora Fortuño dice va a desplazar, las clases políticas del gobierno permanente colonial en Puerto Rico ya ensayaron este cuadro en el pasado gobierno de Aníbal Acevedo Vilá.

Recordemos a la Compañía de Fomento Industrial bajo la pasada administración de Aníbal Acevedo Vilá. El 16 de octubre de 2005, a meses de instalado el gobierno del ejecutivo del PPD de Aníbal, el Blog “Digital Economy 2” cita íntegramente una columna de Rafael Lama Bonilla titulada “Nuevo giro a la rueda de Fomento”, publicada en el periódico “El Nuevo Día”.

Observen la elocuencia del Plan Silva Puras para aquella época, que AHORA algunos adeptos al PPD olvidan, tal como Lama Bonilla nos narraba:


“Fomento tiene que volver a ser la agencia líder que fue, cuando se le reconocía mundialmente como una de las grandes agencias de promoción. Pero no puedes hacer eso con 650 empleados. No puedes mover a un elefante a la velocidad de un conejo”, comentó William Riefkohl, uno de los cinco directores ejecutivos que tuvo Fomento bajo la administración de Sila Calderón.

Esa falta de agilidad es algo que Jorge Silva Puras, actual director ejecutivo de Fomento Industrial, espera cambiar durante los próximos meses. Su anuncio hace dos días a los 650 empleados que componen la agencia marca el primer paso grande hacia esa reorganización.

Una ventana de separación voluntaria con beneficios sin precedentes en el sector público, que se les ofrecerá a todos y cada uno de los empleados de la agencia. Los empleados tienen hasta el 14 de noviembre para acogerse a la ventana.

La meta: llevar a Fomento a un organigrama que cuente con alrededor de 150 personas. Pero más allá de reducir personal, el objetivo final es eliminar los múltiples pasos que se dan actualmente, para hacer más ágil tanto el proceso de promoción industrial como el de la otorgación de incentivos. Esto le permitiría a Puerto Rico competir mejor contra mercados como Irlanda, Singapur, la India y China.



El PPD parece AHORA olvidar a su síndico Jorge Silva Puras, que antes de fungir como perro faldero de Aníbal Acevedo Vilá, trabajaba también para los banqueros:


Among his private sector experiences, he worked at Citigroup, Inc, in San Juan, Puerto Rico, as Vice President, Citicards credit card portfolio manager, managing Puerto Rico’s second biggest credit card portfolio. He also worked for almost nine years at The Procter & Gamble Company, in Cincinnati, OH and San Juan, PR, as Brand Manager in charge of the Caribbean Region for all P&G Brands. Previously in charge of Hispanic Marketing of the Paper Division for entire US and PR. He started with P&G in Cincinnati as an Assistant Brand Manager, achieving the fastest promotion to Brand Manager among all peers in the division.



Para los politiqueros del PPD, los representantes de la banca de Fortuño son unos diablos y siguen el maldito neoliberalismo, pero SUS representantes de la banca ni eran demonios, ni representaban al neoliberalismo. Sin embargo, el Plan Silva Puras de “Puerto Rico INC.” NO se limitaba sólo a la Compañía de Fomento Industrial, según nos narra Rafael Lama Bonilla:


Sin duda alguna, la reestructuración de Fomento figura como una de las hazañas más radicales que se ha trazado la agencia en su historia. “Pero hace 32 años don Teodoro Moscoso había identificado la necesidad de reinventar la agencia”, dijo Silva.

Entonces, ¿por qué no se hizo nada hasta ahora? A juicio de Silva, “quizás no había el ambiente para hacerlo”. “Pero tenemos un gobernador que está dispuesto a hacerlo y que me ha dado plena libertad para hacerlo”.

De hecho, Silva menciona que varios jefes de agencia lo han llamado y le han expresado su interés en realizar cambios similares en sus respectivas instituciones.

Tal vez estos jefes están en espera de que Silva lleve a cabo su reorganización, para ver qué resulta de la misma. De ese resultado, probablemente dependerá si otras agencias embarcan en semejante transformación. Sólo el tiempo dirá.



Este Plan de Silva Puras fue denunciado en su momento por varios sectores, entre ellos el Partido Independentista Puertorriqueño, específicamente por la antes senadora María de Lourdes Santiago, según lo publicado anteriormente:


María de Lourdes Santiago añadió que Silva Puras propone que se vendan las propiedades de PRIDCO que en gran medida consta de los edificios que se facilitaban a las industrias que se establecían en la Isla. Indicó, sin embargo, que en las ocasiones en que se propuso convertir algunos de esos edificios en centros comunales o algún otro uso social, las objeciones de PRIDCO siempre fueron en el sentido de que esas propiedad servían de colateral para las obligaciones del ELA y no podían usarse. Cuestionó que si se venden esos edificios, según lo propone el Secretario de Desarrollo Económico, el gobierno pagará las deudas que estos garantizan.

Criticó también el que por un lado se hable de bajar gastos mediante la reducción de nómina, pero por otro lado, el mismo silva Puras ha dicho que hay que traer personas con una preparación académica muy especializada. “¿Vamos a despedir a unos para sustituirlos por otros y gastar tanto o más a través de contratos?”, preguntó en forma retórico la Senadora Santiago.



En otras palabras, quien se crea que las políticas de Fortuño componen un neoliberalismo que impulsa sólo el PNP, está enagenado del pasado, y por lo tanto, entra en un giro cíclico electoral donde azules y rojos cojen de pendejos a los bien intencionados votantes que aspiran a cambiar cada pasado gobierno inepto.


Lo pedagógico versus lo demagógico

En mi última reflexión decía que:


Si el movimiento obrero y algunos sectores del independentismo le temen a la creación de una VANGUARDIA, entonces tendrán que conformarse con dejar en su frente a la retaguardia, a los últimos soldados, defendiendo una causa perdida…



¿Por qué no se pudo concretar completamente el Plan Silva Puras, que a su vez era el plan neoliberal de los bonistas…? Obviamente, los que combatirían en la primera línea este plan de despidos serían los sindicatos. Así, el gobierno de Aníbal serviría como una especie de porteros que anticipan la alfombra roja: reunirían a algunos “líderes” sindicales para negociar las formas en que se desplazarían los empleados.

En aquella época se habló de un plan de municipalización, en el que el gobierno estatal despediría a empleados mientras que los gobiernos de los 78 municipios de Puerto Rico deberían recibir con los brazos abiertos a dicha empleomanía. Junto a este plan de municipalización se hablaba de una independencia fiscal en los municipios donde estos tendrían la capacidad de contratar servicios a través de la empresa privada, lo que hoy llama el PNP a las “Alianzas Público Privadas”. Varios “líderes” de uniones aceptaron la convocatoria y aceptaron el canje, y dentro de este, la escisión del movimiento obrero, que en aquel momento se les decía “políticos” a aquellos obreros opositores, que se oponían a ese neoliberalismo de los Silva Puras que seguían instrucciones y consejos de los bonistas…

Después de los despidos de los empleados de Fomento, vino la promesa incumplida de Aníbal: el IVU. Y es en ese momento en que esos “líderes” de uniones convocaron a sus trabajadores para que marcharan a favor de la aprobación de dicho impuesto al consumo, junto al que dijo que NUNCA aprobaría dicho impuesto al consumo, Aníbal Acevedo Vilá, que ahora sería también un impuesto a los servicios.

Mientras esos “líderes” obreros se abrazaban al “diálogo” con Silva Puras, la UTIER, la FMPR, la UIA fueron las tres “pestes” del gobierno de Aníbal, y el minarlas favorecía aquel Plan de Silva Puras, que era el mismísimo plan de los bonistas. Silva Puras ya había sido ascendido del puesto de Secretario de Desarrollo Económico de Puerto Rico al puesto de Secretario de la Gobernación de Puerto Rico.

Lo diferente del discurso de estas uniones era su base de clase social, su base obrera como una agenda social y política…

Bajo esta marcha del 5 de junio, a diferencia de la pasada convocatoria del 1ro de mayo, escuchamos a muchos decir ahora que esta convocatoria es “más amplia”… Y esto es muy cierto… Pero esa “amplitd” diluye el asunto de lucha de clases y tergiversa la pedagogía de cualquier movimiento de vanguardia, sustituyéndolo con mensajes contradictorios y demagógicos. Al final del camino, tal como lo definen los actuales partidos políticos que se reciclan cada cuatro años cual camaleones que sólo copian dos colores, el azul y el rojo, al final, en esos años electorales: ¿será capaz esa masa inconforme de definir un nuevo derrotero a favor de la clase trabajadora…?

El día en que este pueblo rete a los dos partidos políticos, a los azules y a los rojos, con una nueva alternativa politico-electoral que defienda la dignidad del trabajo y de los trabajadores, ese día se empezará a resolver muchísimos problemas sociales y económicos de Puerto Rico. Para mí, el problema al final del camino es la capacidad de los puertorriqueños para asumir la defensa de su dignidad, que emana primordialmente de su trabajo.

Hasta que la clase trabajadora y las fuerzas independentistas no asuman esa vanguardia pedagógica de dignidad, y los dueños del teatro político nos conviden cada cuatro años al espectáculo de la demagogia, cada partido tomará las manifestaciones en las calles como un botín electoral. A menos que los trabajadores sean capaces de robarles ese “show business”…

Para que esta y otras marchas del pueblo en las calles tengan éxito: lo pedagógico debería superar a lo demagógico.

Lo demás son sólo trampas en las que se sigue hundiendo este submarino que constantemente se niega a subir el periscopio…


POSDATA

En el periódico digital de “Primera Hora” se anunció que el gobierno suspendió un homenaje al Presidente de la República Dominicana, Leonel Fernández, pautado el día de la marcha del 5 de junio en el Capitolio, según el portavoz de la mayoría novoprogresista, Roberto Arango porque:


...el mandatario dominicano tuvo que salir de Puerto Rico esta mañana por algún evento que ocurrió en su país.



Dicha versión fue negada por la oficialidad dominicana, que a pesar de haber afirmado en:


Un comunicado oficial de la presidencia del Senado informó poco antes que “el Secretario Administrativo de la Presidencia de la República Dominicana, licenciado Luis Bonetti, le comunicó al Presidente del Senado de Puerto Rico, Honorable Thomas Rivera Schatz, que el Dr. Leonel Fernández se le haría imposible comparecer a la Sesión especial del Senado por tener que retornar a República Dominicana para atender asuntos de estado que surgieron durante el día de hoy”.



los funcionarios dominicanos desmintieron la información:


El Consulado dominicano contradijo hoy al Senado de Puerto Rico e informó que el homenaje al presidente Leonel Fernández fue suspendido a petición del cuerpo legislativo por razones de seguridad y no por problemas de estado como se alegó. “Llamaron del Senado, que por razones de seguridad lo suspendieron, por el paro que había allí. Llamaron excusándose, que por seguridad se iba a suspender”, dijo a Primera Hora la secretaria del Cónsul dominicano, Máximo Taveras, Elisa Murray.



Nuestro fotógrafo oficial, que estuvo en la marcha, logró captar parte del operativo de seguridad del Capitolio, que en este caso apostaron una de sus patrullas, unos metros antes del templete donde llegaría la multitud.



Esa patrulla estaría allí para crear problemas, pero bajo la advertencia de algunos de los organizadores, y de los abogados que fungieron como observadores del Colegio de Abogados, la policía DEL CAPITOLIO decidió mover su vehículo cuya tablilla era la siguiente:



Si alguien tenía duda de la agenda policial de continuidad durante el gobierno de Aníbal hasta llegar al presente gobierno de Fortuño, observen la foto que publicó el periódico “El Nuevo Día”, del ex-superintendente de Aníbal y el superintendente de la Policía de Fortuño: Dios los cria y ellos se juntan…



Reseña la nota en la foto de Xavier Araújo: “Detrás de los cristales de una ventana del Capitolio, el superintendente de la Policía José Figueroa Sancha y su antecesor Pedro Toledo, observaron de lejos a los manifestantes.”

Noten el tono tétrico de los cristales obscurecidos por el sucio… ¿Todavía alguien desea negar la continuidad del maridaje entre el PPD y el PNP...? ¡Los que quieran ver sólo el drama frente al telón, se perderán el espectáculo detrás de ese mismo telón...!